Bratja cap 4

June 10, 2009

revolver-samEn dos horas ya estábamos preparados para la cacería como Dietrich diría, en lo personal no me agradaban sus términos, no estaba orgullosa como él de lo que hacíamos. Tome mi ropa para el frío, mi siempre fiel Colt semiautomática y nada mas, un pobre doctor trastornado no seria difícil de eliminar. Dietrich como era de costumbre llevaba su gruesa chaqueta café y sus dos alargados revólveres, Blut y Knochen, como él mismo los llamaba.

Salimos de casa llevando una cuarta parte del dinero que nos había sido entregado por Ivanovich, eso sería más que suficiente para alcanzar a Nikolai. Nos dirigimos a la estación de trenes y con un pequeño soborno al vendedor de boletos averiguamos el destino de nuestro blanco, Rusia.

-Si se dirige a Rusia tendrá que pasar por Ucrania, es el único camino que existe si deseas viajar en tren. Será difícil alcanzarlo con la ventaja que nos lleva, le dije pensativa a Dietrich mientras abordábamos el tren con destino a Odesa.

-Por difícil que sea es nuestro trabajo y debemos hacerlo, respondió Dietrich.

-Nunca cambiaras.

-Solo me dedico a lo que soy bueno, no tiene nada de extraño.

-Si así es, nunca cambiaras, le respondí suspirando.

Una vez dentro del tren tomamos nuestros asientos y nos preparamos para el largo viaje sin paradas. Dietrich ocupaba su tiempo puliendo sus armas, revisando sus cartuchos y asustando a los curiosos y a los mismos guardias que hacían ronda en el tren con su mirada cadavérica. Yo por mi parte pensaba  en las palabras que le había dicho a mi compañero antes de subir al tren: “Nunca cambiaras”, en efecto, Dietrich a sus 40 años era el mismo que conocí siendo una niña.

A pesar de no estar relacionados por la sangre Dietrich era mi única familia, aquel fatídico día en que perdí a mis padres fue él quien me salvo la vida y curo mis heridas. Por casualidad su casa estaba ubicada en la base de la ladera en la perdí a mi madre, al escuchar el estruendo de los disparos salió para encontrarme casi muerta. Siempre se encargo de que nunca me faltara nada y me educó a su propio estilo, inculcándome sus tres bases: tener un carácter fuerte, saber disparar un arma y nunca titubear. Cuando tuve 16 años me dejo elegir el camino que seguiría, pese a que no compartía la idea de matar gente para vivir, decidí seguir sus pasos y convertirme en caza recompensas, era la única forma de cumplir mi mayor anhelo, encontrar a la sombra que se había llevado a mis padres y cobrar venganza con mis propias manos, por mas que Dietrich me insistió en que olvidara el pasado, que éste no importa…yo no podía olvidar.

-Ya han pasado doce años desde que te conozco, que rápido pasa el tiempo ¿No crees Dietrich?

Levante la mirada al no obtener respuesta, Dietrich se había quedado dormido. Nunca cambiara, dije para mis adentros.

Los cuatro días de viaje fueron amenos gracias al paisaje, éste a diferencia del de casa, no tenía montañas elevadas o extensos bosques verdes, éste estaba lleno de interminables estepas y se podía ver al mar negro que se extendía hasta donde llegaban mis ojos, y por supuesto gracias también al carro comedor que siempre tenia una comida diferente, casi sentí lastima cuando por fin llegamos a Odesa y debimos bajar del tren.

En cuanto bajamos del tren vimos un gran alboroto en la estación, un gran tumulto de personas acosaba a los maquinistas y a un hombre con un traje negro y un sombrero de copa, aparentemente era quien estaba a cargo de la estación de Odesa. Dietrich tomó la iniciativa y se dirigió hacia donde se encontraba el director de la estación, decidido a saber que era lo que sucedía, se abrió paso entre la multitud con sus enormes brazos, yo lo seguía excusándome con todas las personas que eran brutalmente empujadas. Al poco tiempo estuvimos cara a cara con el director y sus maquinistas.

-Sabemos que no es justo con ustedes, pero, comprendan es algo que se sale de nuestras manos, decía el hombre de traje negro a todo pulmón.

La multitud enardecida solo replicaba, amenazaba y se quejaba

-¡Es un irrespeto con nosotros!

-¡Exijo un reembolso!

-¡Más le vale hacer funcionar los trenes!

-Ya han pasado tres días y aun no salen trenes, ¿Hasta cuando piensan dejarnos aquí?

El pobre director de la estación solo se secaba el sudor con un pañuelo y se enrojecía más y más

-Les repito, nosotros nos controlamos el tiempo, el mal clima ha bloqueado las vías que van hacia Rusia, Kiev, Polonia y Belarus, los trenes con destino a estos lugares estarán suspendidos hasta nueva aviso. Con la ayuda de Dios pronto nuestros trenes partirán de nuevo.

Dietrich me miró, mientras se reía a carcajadas.

-La suerte está de nuestro lado, Nikolai puede darse por muerto, sin trenes no hay salida de Odesa.

-Vamos a buscar información, estoy segura que aun sigue aquí.

Una vez más Dietrich se abrió paso entre la multitud, esta vez todos se hicieron a un lado sin necesidad de ser empujados. Caminamos hasta las afueras de la estación.

-Yo iré al puerto, puede que intente escapar por el mar negro pese a que ningún barco viaja a Rusia, tu ve a buscar en posadas, hospitales, escuelas, cualquier lugar donde un maniático pueda estar.

-Te veré aquí mismo en dos horas, le dije a Dietrich que ya iba camino al puerto a toda prisa.

Él, levantando su mano derecha empuñada, levantó su dedo índice y su dedo del medio mientras seguía corriendo, esa era su señal de “despreocúpate todo estará bien”. Me apresure a ir al pueblo para buscar información utilidad, llevaba la foto de Nikolai conmigo lo que me facilitó el trabajo. Busqué en un hospital, en dos plazas, en cuatro posadas, en la iglesia y en la estación de policía, sin obtener respuesta alguna. Decepcionada pensé en regresar al punto de encuentro, pero, para mi sorpresa una anciana que respiraba agitada y llevaba un gato atigrado en sus brazos se me acerco.

-Jovencita por poco no logro alcanzarla, dijo la anciana con la voz entrecortada.

Mire a la anciana desconcertada.

-Si si, ya se que usted está buscando a su novio no tiene que mentirme.

Su comentario me pareció aun mas extraño, seriamente pensé en que era un pobre anciana que había escapado de un sanatorio.

-El hombre apuesto de la foto ¿Es su novio no es así?

-Si…así es, le respondí a la anciana mientras reía para mis adentros por la ironía.

-El buscó posada en la casa de mi vecina, la señora Agnes  y allí debe encontrarse ahora, su casa esta frente a la mía, que queda al lado del hospital.

Rápidamente corrí a las afueras de la estación de trenes sin siquiera darle las gracias a la anciana, solo le escuche a lo lejos decir “esta juventud enamorada”. Ya sabía donde estaba Nikolai, pero, antes debía verme con Dietrich, nunca me perdonaría si voy yo sola por la “presa”.

Bratja cap 3

May 27, 2009

koitsukihimeDe nuevo ese lugar…de nuevo ese día…de nuevo…

La noche nos había sorprendido en medio del viaje, el camino maltrecho había hecho nuestra travesía larga y tortuosa. Traté de dormir, pero, los numerosos saltos de la carroza y el relinchar de los caballos me lo impidieron. Mi madre preocupada constantemente me decía,

-Duérmete hija, ya muy pronto llegaremos a nuestro nuevo hogar en Brasov (Rumania), necesitas dormir si quieres tener energía para jugar y hacer nuevos amigos.

Mi padre por otro lado, solo miraba su reloj de bolsillo y apresuraba al conductor de la carroza, éste entre suspiros le exigía paciencia.

No sabía por que nos habíamos ido de casa, allá lo teníamos todo: amigos, muñecas y una enorme mansión que nunca me cansaba de recorrer. Mi madre tenia una joyería llena de piedras brillantes y mi padre era un renombrado inspector de policía, vivíamos muy felices, así era, hasta que un día papá llegó exaltado y a gritos le pidió a mamá  que empacara lo necesario, que nos iríamos muy lejos. Confundida. solo tuve tiempo de tomar mi muñeca favorita y de decirle adiós a mi maestra de piano, que me daba mi lección cuando llegó mi padre. No entendía porque debía dejar mi hogar, pero, cuando vi el letrero que con dificultad pude leer: “Usted esta dejando suelo Húngaro” supe que nunca regresaríamos.

Habían sido 3 semanas de viaje con pequeñas pausas para descansar, mi cuerpo estaba fatigado y ya me había hartado de quejarme. Al fin vencida por el cansancio me acosté sobre las piernas de mi madre y lentamente empecé a quedarme dormida.

-Por fin se durmió, dijo mi madre mientras acariciaba mi cabeza.

-Pobre Alisa ha sido un viaje largo para un pequeña niña, al menos falta poco…pronto estaremos a salvo, dijo mi padre.

-Eso espero querido…eso espero

Eso fue lo último que escuche antes de caer en un profundo sueño. No se con exactitud cuanto tiempo estuve dormida, solo recuerdo que un fuerte estruendo me despertó. Asustada abrí los ojos, la carroza se había detenido y los caballos se escuchaban galopar a lo lejos.

-¿Qué fue ese sonido?, pregunto mi madre agitada.

-Un disparo sin duda, le respondió mi padre con una voz fatídica.

Un segundo estallido ensordeció mis oídos, éste estuvo seguido de un grito de mi padre. Estupefacta vi su brazo derecho teñirse de rojo, solo pude llorar.

-Toma a Alisa  y vete, dijo mi padre mientras sacaba su arma plateada.

Mi madre me levantó y me tomó en sus brazos, bajó de la carroza y empezó a correr hacia el bosque, podía sentir su corazón latiendo rápidamente y sus manos temblando. Atrás escuche mas de los horribles sonidos llamados disparos, cada uno de ellos me hacia sobresaltar, asustada me aferré al cuello de mi madre buscando protección. Desde mi nueva posición pude ver todo lo que sucedía atrás, mi padre caía de rodillas frente a una gran sombra negra que tenia un arma plateada igual a la suya.

-¡Papá!  Grite al ver que se quedaba atrás, en ese momento la sombra giro hacia nosotros y comenzó a correr persiguiéndonos. Sus pasos eran largos, a cada segundo acortaba la distancia entre nosotros, mamá solo corría despavorida mientras le pedía a Dios por mi seguridad. La sombra se acercaba cada vez mas, cuando sus manos parecieron estar tan cerca como para tocarme cerré los ojos, en ese momento mamá tropezó y caímos por la ladera que bordeaba el bosque. Rodamos cuesta abajo por cerca de un minuto, a pesar de que mamá me abrazaba con todo su cuerpo, pude sentir el fuerte impacto de los golpes. Cuando nos detuvimos mi madre quedo en el suelo y yo sobre su pecho, mareada abrí mis ojos y solo pude ver la cabeza de mamá torcida 180º antes de desmayarme…

-¡Alisa!, ¡Alisa despierta!

De un brinco me incorpore y abrí los ojos…estaba en casa. Agitada y con la vista nublada vi a quien me sacudía.

-¿El mismo sueño otra vez?, preguntó Dietrich mientras se alejaba de mi cama

-Si, le respondí mientras abrazaba mis piernas temblando.

-Ya es tiempo de que olvides eso, deberías considerar visitar a algún medico.

-Esos no saben nada de lo que hacen, así estoy bien. Por cierto, ¿Que haces despierto?, siempre soy yo quien debe  ir a levantarte.

-¿No te has enterado de nada?

-¿Debería saber algo?

-Ayer cerca de las 10:00 PM el científico trastornado, Nikolai mató al hijo de Ivanovich, incendió su laboratorio y escapó.

-Nunca me gusto ese sujeto, era de suponerse que haría algo así, pero, ¿Cómo te enteraste tan pronto?

-Hace una hora vino el mismo Ivanovich y me contó lo sucedido, no solo eso, también acabo con nuestros problemas monetarios.

-Ya veo…eso significa que…

-Así es, tenemos una nueva presa.

Suspire mientras me levantaba de mi cama.

-Bueno supongo que es lo que tenemos que hacer para sobrevivir.

Dietrich me miró sonriendo mientras cargaba su revolver.

-No te quejes, la vida del caza recompensas es la única que vale la pena.

Bratja cap. 2

May 13, 2009

1Había sido una noche ajetreada, mientras subía al tren de las 11:00 PM recordaba con pena como había incendiado mi laboratorio y a mi bella bratja, no fue difícil conseguir un asiento en primera clase gracias al dinero que me había dado Ivanovich. Me senté en mi asiento designado (15) que quedaba justo al lado de la ventana, puse mi pequeña maleta de cuero entre mis piernas y la abracé con fuerza,  aquí estaban los planos de mi amor mecanizado y todo el dinero con el que contaba, aparte de mi abrigo y un escalpelo que guarde en mi bolsillo era todo lo que me quedaba.

El tren lentamente comenzó su marcha, había logrado escapar de Craiova antes de que se percataran de lo sucedido. Cuando el tren alcanzo su máxima velocidad me sentí mucho más seguro, puse la maleta bajo mi abrigo y puse mi mano izquierda sobre mi escalpelo, serian 4 largos días de viaje hasta Ucrania y para mi serian aun mas largos ya que no podía dormir, si caía en el sueño podría morir a manos de Ivanovich o incluso peor, perder los planos de bratja.

Los 3 primeros días pasaron sin novedad, me mantuve despierto gracias al café que ofrecían en el tren, aunque al final del tercer día tuve que comer el café molido solidó para mantenerme lejos del sueño (aproveche el cambio de conductores para tomarlo del carro comedor). Era el cuarto día, por fin el viaje directo de Craiova a la provincia de Odesa en Ucrania llegaría a su fin. Faltaban cerca de 2 horas para llegar a mi destino cuando comenzó a llover, miré por la ventana como todo se mojaba y sin darme cuenta comencé a recordar mi vida en Rusia antes de marcharme a Rumania.

Venia de una familia pobre, mi padre era herrero y mi madre era cocinera en una posada, vivíamos en Kursk, Rusia. Desde pequeño siempre estuve fascinado por la ciencia, especialmente la  referente a la mente del hombre, aprendí de esto en un libro de neuropsicología olvidado por uno de los inquilinos de la posada donde trabajaba mi madre. Gracias a mi trabajo como limpia chimeneas y carterista pude comenzar mis estudios, mi sueño era ser un neurólogo. Cuando cumplí 15 años mi padre nos abandonó por una mujerzuela, dejándonos solos a mí y a mi madre embarazada, que días después perdería su trabajo en la posada. Traté de buscar ayuda pero todos nos dieron la espalda, en ese momento comprendí que la humanidad era detestable y cada persona buscaba solo su propio beneficio, que no eran más que animales que se sirven de toda clase de artimañas para conseguir una moneda, la cual se niegan a compartir.

Desperado recurrí a la única opción que me quedaba para poder mantener a mi madre y continuar mis estudios, había un círculo de doctores inescrupulosos que amaban la medicina, ellos pagaban muy bien por cada cuerpo que se les brindara para la ciencia. Comencé a acechar en la noche, atacaba a ebrios e indigentes que deambulaban solos por la calle, con un rápido movimiento los asfixiaba usando un alambre de púas, luego cargaba el cuerpo a donde se reunían los médicos y recibía mi pago. Con un cadáver tenia suficiente para mantenerme en la universidad y alimentar a mi madre por cerca de 5 meses. Con el tiempo fui aceptado en el círculo de doctores e hice parte de sus maravillosas disecciones. Pese a mis homicidios la policía nunca sospecho nada, los vagabundos desaparecidos no eran de su importancia.

Cuando nació mi hermano mi madre me dejo elegir su nombre, Aleksei fue lo primero que vino a mi mente. Siempre me esforcé para que a Aleksei nunca le faltara nada, él y mi madre eran los únicos que valían la pena para mí. Para cuando mi pequeño hermano cumplió 12 años yo ya era todo un neurólogo,  los días de asesinar vagos habían quedado atrás, a pesar de la fortuna que había conseguido, no era lo que quería hacer de mi vida.

Luego, vino el día que siempre tendré presente en mi memoria, eran cerca de las 12:00 del medio día, había salido a comprar vino para la cena, esa noche era especial, Aleksei cumpliría 13 años, cuando salía del mercado con una buena botella de merlot lo vi, era el bastardo de mi padre bajando de un coche elegante, acompañado de la mujerzuela por la que nos había abandonado años atrás  y un niño de aproximadamente la edad de Aleksei. Sin dudarlo un minuto, a plena luz del día y ante los ojos de todos los transeúntes, me abalance sobre ellos. Un certero golpe en la cabeza derribó a mi padre y quebró la botella de vino, la mujer comenzó a gritar pidiendo ayuda pero ahogué sus gritos con una profunda cortada en la garganta, el niño horrorizado no se movía, me acerque a el y con un fuerte movimiento clave la botella en su estomago, el niño cayo de espaldas llorando a gritos. Para ese momento mi padre trataba de incorporarse confundido, tome  un trozo de vidrio y se lo clave 3 veces en el corazón (mis años de disecciones humanas me habían enseñado bien su ubicación exacta) mientras lo maldecía.

Cuando mi padre exhaló su ultimo suspiro volví a la realidad, todos gritan pidiendo auxilio y llamando a la policía. Rápidamente corrí a mi casa, tomé algo de dinero, dejándole el resto a mi familia. Le dije adiós a mi madre y a mi hermano sin poder explicarles lo sucedido, por fortuna el alboroto en el mercado me dio suficiente tiempo para escapar antes de que las autoridades reaccionaran. Desde ese día vagué por cerca de un año, hasta llegar Craiova donde me instalé como científico y di rienda suelta a mis experimentos.

En ese instante me percate de que todos bajaban del tren, por fin había llegado Hungria, ahora estoy un paso más cerca de mi salvación.

Bratja cap 1

May 8, 2009

Nikolai horror

Era la tarde del primer día de agosto, me encontraba en mi laboratorio disfrutando de los placeres de una disección, cuando llamaron a mi puerta. No era normal recibir visitas, de mala gana me dirigí a la entrada y abrí el portón. Eran el señor Ivanovich, el hombre más rico e influyente de la ciudad (y quizás de toda Rumania) y varios de sus criados, quienes sostenían una camilla cubierta con un manto blanco. Sorprendido pregunté:

-Que extraño verlo en mi laboratorio sin una turba iracunda con antorchas y azadones señor Ivanovich.

-Lamento aquel incidente doctor Nikolai…pero eso ha quedado en el pasado, hoy vengo con otras intenciones.

-¿Y esas son?, pregunte intrigado.

-Mi hijo a caído victima de una extraña enfermedad, llamada “sueño eterno” por los ancianos de los Cárpatos.

-¡Ah! He  oído de ella, el cuerpo se sume en un estado letárgico del que nunca despierta, pero, sigo sin entender ¿Por qué esta usted aquí?

-He recurrido a todos los especialistas extranjeros, a todos los médicos de la ciudad, y ninguno ha podido hallar cura para el mal de mi hijo, usted es mi única salvación. Estoy dispuesto a todo para recibir su ayuda, dijo Ivanovich enseñándome suficiente dinero como para sobrevivir por 10 años lleno de lujos.

-¡Jajajajaja! Has de estar desesperado para recurrir a alguien que han calificado de “científico loco”, Ivanovich desvió la mirada y bajo la cabeza. Esta bien te ayudare, coloca a tu hijo sobre la camilla del fondo, dame el dinero y márchate. Ivanovich siguió mis indicaciones al pie de la letra, lo cual me sorprendió, no solía ser tan sumiso.

Estando ya solo en mi laboratorio me dispuse a examinar el espécimen que se encontraba frente a mí, era un joven caucásico, aproximadamente 16 años, su corazón funcionaba normalmente a pesar de que no respiraba y su cuerpo mantenía el calor corporal. Pese a los fuertes electrochoques y a las profundas cortadas el espécimen permanecía inmóvil, era justo lo que había estado esperando.

Era la oportunidad perfecta de probar el fruto de 6 largos años de trabajo, bratja, una maquina que permite entrar en la mente de un ser vivo en estado de inconsciencia, mediante la conexión de los impulsos cerebrales del navegante conciente y la mente somnolienta del inconciente. Ya la había probado antes, pero, no hay mucho que ver en la mente rudimentaria de un animal.

Emocionado adherí los 3 cables necesarios para la navegación a las sienes y lengua del ejemplar, a su vez tome el grueso cable negro que salía del otro extremo de bratja y lo adherí a la base de mi cabeza (donde se encuentra el cerebelo). Bratja era una maquina enorme de 2 metros de alto por 6 metros de largo y 1 metro de ancho, contaba con numerosas manivelas y botones, y un sistema que monitorea los signos vitales del navegante y lo desconecta automáticamente en caso de peligro. Tras 1 hora de calibración, estaba listo para el viaje dentro de la mente del joven, ¡Por fin probaría mi hermosa maquina en un ser humano! Incluso quizás encuentre una cura a su mal en el proceso jajajaja.

Encendí mi maquina y tras unos 15 segundos de oscuridad absoluta apareció frente a mi el paisaje de una ciudad, estaba dentro de la mente del joven. Me encontraba en medio de una urbe en ruinas, todo el lugar estaba cubierto de filosas y descomunales espinas, tras una observación breve me di cuenta de que el sitio era muy similar a Craiova (ciudad donde actualmente residía). La ciudad estaba bajo el manto de la noche, lo que mas me cautivo de está fue una enorme estatua en el centro de la destrucción, era Ivanovich con enormes colmillos y un mazo en su mano derecha.

Continué mi camino por las ruina sufriendo heridas leves por la gran cantidad de espinas que adornaban todo el paraje, a lo lejos a las afueras de la ciudad divise lo que parecía ser un torbellino, era de color púrpura y estaba rodeado de incesantes truenos, lentamente giraba expandiendo una nube negra, que cubría casi todo lo que alcanzaba a divisar. Impulsado por la curiosidad me dirigí hacia el desconcertante fenómeno, deje la ciudad atrás y me interne en el bosque que envolvía al extraño huracán, los árboles estaban secos y no tenían hojas, y el suelo estaba cubierto de lo que parecía ser ceniza.

Caminé por cerca de una hora (ignoro como transcurra el tiempo en este lugar), hasta llegar al torbellino, este no producía fuertes vientos, solo giraba y esparcía las nubes negras. Me acerque a él lentamente para apreciarlo de cerca. Maravillado vi el origen del tifón ¡Era un gran bloque de hielo transparente y en su interior estaba el hijo de Ivanovich! Cerca al bloque de hielo había tres seres que aparentemente se esforzaban por mantener al joven en su prisión helada, al notar mi presencia uno de ellos, el mas grande de todos, se acerco a mi,  tenia apariencia humana, no tenia labios, sus ojos eran totalmente blancos y de su boca salía un liquido negro.

-Yo soy la ira reprimida durante años, el odio por mi padre que me arrebato mi niñez y me condeno a seguir sus pasos. Yo nuble la vista y ate los brazos y piernas.

Inmediatamente otro de los seres se aproximo a mí, este tenia la forma de un niño, su cuerpo estaba lleno de moretones y su abdomen estaba atravesado por una espada

- Yo soy la niñez destruida por mi padre que me quito mis amigos y mis juguetes, que alejo a mi madre de mí y destruyo mis sueños. Yo acabe con el deseo de vivir.

Por ultimo la tercera figura se acerco hacia mi, su cabeza colgaba como si tuviera el cuello roto y sus brazos estaban pegados a su pecho.

-Yo soy la tristeza que nació del dolor de haber perdido todo, de tener que vivir una vida miserable que no escogí. Yo enmudecí la voz y erradique la felicidad.

Así que perdió el control de si mismo y fue posesionado por sus sentimientos que uno a uno lo hicieron caer en el profundo sueño, pensé fascinado. Antes de poder mofarme una cuarta figura apareció, ésta parecía un ser humano normal, pero, no tenía rostro, solo tenia boca, llevaba consigo una pequeña mujercita de unos 90 centímetros de tez blanca y cabello largo.

-Yo soy la agonía, soy el resultado de las penas y temores, de una aversión por la vida. Yo destruiré la esperanza que mantiene vivo al corazón. En ese momento la autoproclamada agonía comenzó a devorar a la pequeña mujer, ésta no intentaba escapar, solo emitía gritos de dolor cada vez que era mordida.

Cuando la agonía había devorado la mayor parte de la que supongo era la esperanza, todo el lugar fue envuelto por las nubes negras y todo se oscureció, segundos después un terremoto comenzó a sacudir el lugar, perturbado vi como la ciudad era reducida a polvo y el suelo se agrietaba, justo antes de caer en un abismo mi preciosa bratja me regreso al mundo real.

Me tomó tiempo reincorporarme la cabeza me daba vueltas y me dolía todo el cuerpo, pero, eso no importaba ahora… ¡Mi creación había sido un éxito! Este era el principio de muchas cosas: control mental, eliminación de emociones, asesinos perfectos…Desgraciadamente el espécimen había muerto, no pasaría mucho tiempo antes de que Ivanovich se enterara y le pusiera precio a mi cabeza, así que tome los planos de bratja y el dinero, y con un profundo dolor incendie mi laboratorio y escape, me diriji a toda prisa a la estacion del ferrocarril para tomar en el primer tren hacia Ucrania, paso obligado para llegar a mi amada Rusia.

Espero poder llegar a mi patria con vida, ansió ver a mi pequeño hermano…

Alyssa II

April 14, 2009

Ahí está, en lo más profundo de mis sueños, sentada en una gran roca gris al borde de un lago que refleja una luna inexistente. Trae el largo vestido blanco con el que la vi morir y el collar azul como el cielo de la noche, que le di cuando nos conocimos. Su cabellera rubia y ondulada cae sobre sus hombros, sus ojos verdes están humedecidos por sus cristalinas lágrimas que recorren todo su rostro y sus labios se mueven pronunciando palabras mudas.

Lentamente me acerco a ella rodeando el gran lago oscuro. Con dificultad escalo la gran roca gris y me pongo frente a mi amada, al tenerla cerca siento como el dolor me consume desde lo más profundo de mí ser. Alyssa, me mira con compasión y extiende sus delgados brazos, invitándome a abrazarla, tal y como lo hacia en cada sueño…pero esta vez será diferente. He decidido que debo seguir adelante, que por más que me duela debo arrancarla de mi corazón. Decidido, le doy la espalda a mi bella Alyssa mientras agobiado le digo… lo siento, pero debo olvidarte.

Antes de poder marcharme de aquel mundo onírico, un horrible grito, tan agudo como el chillido de un murciélago taladra mi cabeza, intento tapar mis oídos, pero es inútil, el sonido entra directamente dentro de mí, mareado caigo de espaldas desde la gran roca. Paralizado siento el dolor que recorre todo mi cuerpo, ¿Los sueños son irreales y no puedes lastimarte en ellos…no es así? Un segundo grito me saca de mi estado de abstracción, horrorizado miro a Alyssa. Su cabello ahora es blanco y enmarañado, y cae cubriendo su rostro a excepción de su boca, su vestido blanco ahora esta teñido de manchas rojo sangre y sus manos están envueltas en dos llamas azules ¿A…Alyssa?, pregunto atemorizado, ella permanecia inmóvil sollozando, sin aviso, lanza otro ensordecedor grito y se aleja corriendo.

Aun mareado logro incorporarme y sin pensarlo decido seguirla, quizás, porque aun la necesito o porque nunca tolere verla sufrir, no lo sabia con certeza, pero estaba seguro de que esa necesidad era superior a mi miedo. Me apresure a seguir sus huellas en la arena mientras ella emitía sus desgarradores gritos haciéndome perder el balance, tambaleando me mantenía tras ella gritando, ¡Alyssa! De repente, una nube de mariposas color turquesa comenzó a envolverme, lentamente empiezo a asfixiarme, sin poder respirar escucho un grito mas y sin remedio caigo de bruces…todo se vuelve negro.

Alyssa I

April 14, 2009

¡Lo odio, lo odio! Odio a este invierno, este invierno de plomo que no termina. Encerrado en mi habitación, solo y helado, tiemblo mientras abrazo mis piernas y miro por la ventana con las esperanza de que la nieve cese…lastimosamente, se que no será así. Este es ya el sexto año de invierno y aun falta mucha nieve por caer. En estos seis años lo he olvidado casi todo: mi nombre, quien soy, porque comenzó la nieve, lo único que recuerdo con certeza es a la nieve blanca congelándolo todo y que este país, es el país del invierno eterno. Por fortuna o quizás desgracia, mi corazón, irracional y demente, ha resguardado un recuerdo del frío perpetuo que extingue la vida y las memorias, era el recuerdo de Alyssa.

Alyssa, mi amada que cayó ante la inclemente furia del clima ¡Oh! Como te extraño, a ella y a su dulce voz que cuando entonaba canciones armonizaba con mi alma y trazaba destellos azules en todo mi ser, haciéndome sentir como el cielo que ama al mar en la lejanía de la costa. Pero te has ido de mi vida, ahora solo me visitas en sueños donde has perdido tu voz y solo derramas lagrimas que recorren tus blancas mejillas, trato de alcanzarte para traerte de vuelta, pero cuando mis dedos te tocan estallas en miles de mariposas color turquesa que se alejan riéndose de mi, dejándome solo el sabor amargo de la soledad ¡Maldito invierno devuélveme a Alyssa!

Aun así, irónicamente verla en mis sueños me reconforta…pero eso debe terminar…

Lentamente cierro mis ojos y me dejo llevar por las calmadas olas del sueño…espero verla hoy.

Jayne I

March 26, 2009

Contemplo por la ventana el melancólico cielo gris, mientras el viento y pequeñas gotas de agua golpean mi rostro. Mi taxi se desliza con gracia sobre el pavimento, arrullándome placenteramente. Con el consentimiento del conductor enciendo un cigarrillo, de veras lo necesitaba…hoy había sido un día largo y tedioso, no siempre es fácil tratar con los editores que quieren dejar su huella sobre mis escritos, pero por fin había terminado y había logrado mantener la uniformidad de mi texto. Llena de alegría diviso mi hogar entre el humo blanco producto de mi vicio. Pago la tarifa marcada y me dirijo hacia la gran puerta de roble, ansió ver a Jayne, reconfortarme en sus brazos y contarle que finalmente mi libro seria publicado. Con afán, abro la puerta de mi morada, una casona grande de solo dos habitaciones, una principal que abarca casi todo el espacio y una diminuta donde puedo relajarme bajo mi ducha, a pesar de ser tan grande es acogedora, en especial la azotea donde Jayne y yo compartimos todo mientras contemplamos el atardecer.

Adentro, hay una atmósfera tétrica que me eriza la piel, una oscuridad casi absoluta envuelve todo el lugar y un frío terrible invade hasta el último rincón de la casa, ¿qué sucede aquí?, me pregunto aterrada. Asustada camino hacia el único lugar iluminado, una gran ventana circular que ahora estaba rota, dejando pasar la luz de la luna. Cuando por fin estoy a unos pasos de la ventana quedo estupefacta y siento como si una fuerza divina me arrancara mi soplo de vida.

Ahogada, enojada y agobiada dejo caer mi cigarrillo sobre el suelo de madera, mientras un sinfín de lágrimas recorren mi rostro. Solo puedo observar impotente, con mi corazón desgarrado, aquella espeluznante imagen que en un segundo había acabado con mi mundo lleno de felicidad, dejándome solo mi llanto y un agudo dolor en el pecho. Inconsolable, caigo de rodillas y lanzo un grito desgarrador desde el fondo de mi alma…no puedo seguir mirando, cada segundo contemplando aquella imagen era como ser atravesada por mil lanzas. Sin aliento y aun con lágrimas brotando de mis ojos, caigo de costado y abrazo mis piernas, mientras que mi mente nublada comienza a evocar el pasado…

Jessica

March 20, 2009

¡No soporto más! una tras otra son un fracaso, flacas modelos estereotipadas, con su sonrisa falsa y su actitud petulante. Rubias, morenas, pelirrojas todas son lo mismo, ninguna merece ser retratada…son demasiado vacías, demasiado simples, ¡Demasiado iguales! son tan normales que me enferman.

¡Oh! pero en medio de mi lamento, mientras halo mis cabellos con desesperación percibo un aroma intrigante, diferente al perfume francés que constantemente inunda mi estudio. Es un aroma suave, dulce y natural, ansioso recorro con mi mirada todo mi taller buscando a la poseedora de esa sutil esencia que ahoga mis penas. Caballetes, oleos, cigarrillos, nada fuera de lo común…mi sillón, mi ropa, mis obras desechadas y mi mesa de dibujo, cuando mis ojos se posan sobre ésta quedo atónito. Allí, sentada  como un objeto más, estaba la más hermosa musa que habían contemplado mis ojos mortales, su cabello caía sobre sus hombros enredado y alborotado inspirando lujuria, su mirada penetrante escudriñaba hasta el ultimo rincón de mi ser y sus labios permanecían inmóviles como esperando a ser besados. Su cuerpo desnudo era cautivante, tanto como su rostro, sus curvas eran un homenaje a la arquitectura simétricas, elegantes e hipnóticas, su busto ceñido a su pecho armonizaba con sus firmes caderas creando un espectáculo irresistible, y su piel, origen de aquel aroma embrujador, suave y lisa, con esa tez verde que me recordaba la paz de un bosque, me mataba y me devolvía la vida. ¡Oh Jessica tu mereces ser retratada!


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